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El restaurante Diagonal de Can Soteras celebra la clásica “Festa del Cargol”

Por Cristina Cubero

La “Festa del Cargol” no es un homenaje al molusco gasterópodo provisto de concha espiral, la cumbre gastronómica que se convoca cada año en el restaurante Diagonal de Can Soteras es la excusa que tenemos un reducido grupo de privilegiados para reunirnos cada mes en lo que llamamos la comisión de festejos. Preside Josep Mussons, enérgico y vital, barcelonista y amante de las reuniones de amigos. Junto a él, el indispensable Santi Soteras que combate la crisis con entusiasmo y que otorga al caracol el rango de compañero de viaje, porque de otra forma no se explica que Ferran Adrià saliese de los fogones de uno de los hoteles del grupo, en esta familia se hace todo con una dedicación amorosa.

Josep Canals aporta la dosis de conocimiento del sector, Joan Rovira acierta siempre porque tiene una mente privilegiada, como Toni Guerrero, Joan Armengol y Moisés Rodríguez, que no cesan de sugerir nombres que Montse Salvadó se encarga convenientemente de cambiar por otro que le suene mejor provocando confusiones divertidísimas. Ya ven, lo que al final resulta un almuerzo de lo más glamuroso no deja de ser la excusa de un grupo de amigos que siempre lo pasan bien.

En una de las primeras reuniones para preparar la fiesta de este año, Josep Mussons sugirió que el protagonista debía ser el doctor Ramón Cugat, uno de los médicos que merecería estar en ese elenco de ciudadanos ilustres si no fuese por su carácter discreto y porque las artroscopias aún no son de dominio público. Al que fuese vicepresidente del Barça también le operó Cugat, ¿a quién no ha operado el doctor? A mi me extrajo un “bultus biblicus” y en el quirófano le llamó Albert Celades para pedir hora. Cugat le explicó a Pep Guardiola qué era eso de los ¿¿¿”isquio-qué???”. Por eso Mussons comentó: "Pep vendrá, valora demasiado el trabajo de los buenos".

Guardiola no recoge premios individuales pero sí quiso estar al lado del doctor que le animó a seguir luchando cuando más de uno le quiso retirar. Presidiendo una mesa 'cachonda', Julio Salinas explicando historias como antaño, y Gerard, Xavi, Iniesta, Puyol y Lucho (Luis Enrique) riendo. El caso de Milito es especial, es el primero que le confirmó a Débora, la hija y principal colaboradora del doctor Cugat, que estaría en la fiesta. Gabi abraza como ninguno, sabe valorar el afecto de los que le han demostrado quererle bien. Gabi es argentino pero los Cugat le han tratado como a un ahijado, como si fuese parte de la familia.

El central es una eterna fuente de inspiración para Pep, porque ha sabido luchar por un objetivo, ha sabido sufrir, ha sabido superarse para alcanzar el éxito, en su caso salir del infierno de una lesión de larga duración para convertirse de nuevo en un futbolista indispensable. Me gusta Gabi, me encanta cómo sonríe. Esa mesa de futbolistas, con Lorenzo Buenaventura y Emili Ricart completando la terna, daba gusto. Porque contra el ataque de cuernos de los cavernarios de la capital nada mejor que un festival de caracoles y con un Barça de babero.

EL “VILLARATO” CAVERNÍCOLA

Los futbolistas del Madrid tienen claro que el 'villarato' no existe más que en las mentes de los que elevan a Florentino hasta los altares de un ser superior, pero el entorno presiona o cree presionar. Ahí os quedáis cavernícolas, a Guardiola no le ponen nervioso los ataques desde la Meseta, le duele que un árbitro no proteja a los que buscan jugar a fútbol, pero el Barça está por encima de las chorradas. Nada mejor que un suculento festín de caracoles de Can Soteras para celebrar tres puntos más, ganados con sello propio, con personalidad. Con Gabi Milito en el campo, el cuarto título ya ganado de la temporada. Cuatro, ¿eh? Que esto hace meses que empezó.

Ramon Besa, tan discreto, se pone en la última fila y sale de refilón en las fotografías, pero está ahí, su pluma siempre está ahí. El más feliz y a la vez el más infeliz, Pep Morata, nuestro compañero fotógrafo,porque lo hemos investido cofrade y se siente bien con su caracol colgando pero ve a sus compañeros tirando fotos y querría estar ahí, recogiendo la mejor instantánea, como Ignasi Paredes: han nacido para fotografiar la noticia no para ser protagonistas. Pero se lo merecen. Claro que sí.


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