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El concurso internacional Paul Bocuse pone nuevamente en evidencia la cocina española
Ángel Palacios, cocinero de 33 años que oficia en La Broche, se situó en la vigésima posición de 24 participantes
Tuvo que cocinar ternera escocesa de Aberdeen y productos noruegos como el bacalao, materias primas oficiales de esta edición. Lo hizo en un ambiente festivo: el Bocuse D¿Or, una olimpiada culinaria creada en honor del chef francés Paul Bocuse, se celebra en un salón alimentario en Lyon rodeado de grupos de fans que animan con banderines a sus participantes.
Ángel Palacios, cocinero de 33 años que oficia en La Broche (restaurante del madrileño Hotel Miguel Ángel), se situó en la vigésima posición de 24 participantes. De oro a bronce, el podium quedó así: Geir Skeie (Noruega), Jonas Lundgren (Suecia) y Philippe Mille (Francia).
¿RENCILLAS?
En este campeonato mundial de cocina, el fracaso de España, país que ha liderado la vanguardia culinaria en el mundo en los últimos años, ya casi es tradición. Aunque Ferran Adrià fue designado presidente de honor del jurado del Bocuse en 2003, los chefs españoles nunca se han alzado en una de las tres primeras posiciones en los 22 años de historia de la cita, algo que Francia ha logrado en nueve ocasiones.
¿Rencillas hispanofrancesas? ¿España está menos interesada en la cocina clásica que en la contemporánea¿, advirtió a Efe el chef Daniel Boulud, presidente honorífico del Bocuse D¿Or.
En las bambalinas del evento, se mueve todo un gastronegocio. Más de 30 firmas, como la eléctrica EDF, Valhrona, Nespresso, Perrier, Rougié, Villeroy & Boch y Blancpain, junto con las denominaciones Ternera de Escocia y Productos del Mar de Noruega (ambos prestaban sus productos a los chefs), suman un presupuesto en patrocinios de unos 500.000 euros, según fuentes empresariales.
En el podium, se reparten 45.000 euros en premios. Eso sin contar con que el Bocuse tiene lugar en el Sirha, salón internacional de alimentación y cátering que reúne en Lyon (su ayuntamiento también es sponsor) a 120 países, 6.000 chefs y 2.000 expositores, celebrado en plena crisis.
Para elevar su atractivo empresarial, el Bocuse D¿Or ha incorporado subcampeonatos en Europa, Asia y Latinoamérica; funcionan como fase previa para clasificarse en la gran final, que ayer concluyó en Lyon y que se celebra cada dos años. ¿El resultado? Veinticuatro chefs compitiendo de países como Brasil, Malasia, Chequia o Estonia, aparte de veteranos como Francia e Italia.
DOS PADRINOS EN LOS FOGONES
Ángel Palacios, discípulo de Sergi Arola, guarda una historia curiosa: tras no clasificarse en junio de 2008 en la fase europea, entró en la final por la renuncia de su colega belga (debido a un accidente) y, según fuentes del sector gastronómico en España, gracias al apoyo de Juan Mari Arzak.
El cocinero vasco fue el único miembro español en el jurado del Bocuse D¿Or, además de presidente de la candidatura española, en la que Paco Roncero, de La Terraza del Casino (Madrid), ha sido el entrenador de Palacios.
En la última edición del Bocuse D¿Or, en enero de 2007, el participante español fue Jesús Almagro, jefe de cocina de Pedro Larumbe (restaurante del cocinero del mismo nombre en Madrid). Su hazaña fue plasmada en la película El pollo, el pez y el cangrejo real, dirigida por José Luis López-Linares. A través de un documental filmado durante los meses previos al Bocuse y en su celebración, Almagro demostró en un cuasi-thriller el estrés que los aspirantes al Bocuse sufren en sus entrenamientos y el día de la gran final.
Marta Fernández
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